Reseña Historica
Jueves, 12 de Octubre de 2006 09:26

Desde aquel 14 de Marzo de 1955 y hasta estos días del nuevo milenio, se unen años de historia y experiencia acumulada, en esta tierra de Sol y Cobre, Calama.
   Dios inspiro a las primeras Misioneras Dominicas del Rosario, en un ambicioso plan de  educar y formar en valores cristianos a niñas y adolescentes de esta tierra.
   Es así como se inicio la fundación de la comunidad de Calama, las hermanas destinadas fueron:

    Hna. María Asunción Alvarez
   Hna. María Ernestina
   Hna. Prudencia Pérez. 

Emprendieron un largo viaje desde Arequipa (Perú) hasta la Paz (Bolivia) para desde allí emprender viaje en tren a Calama.
          A estas hermanas se les unen poco después: M.M. Margarita García, Carmela Lacunza, Paz Domenzain, Araceli Revuelta, Clementina Palencia... y están listas para empezar,

* Sus primeras impresiones...  
             “Todo el norte de Chile es un desierto debido a la cantidad inmensa de salares, presentando la tierra aspectos de nieve. A medida que nos acercábamos al destino que la Divina Providencia nos depara, se nos cae el  alma a los pies al ver regiones inmensas sin una muestra de vegetación. Al llegar a Chuquicamata, estación de la mina de cobre, creíamos que era Calama, pues nos habían anunciado que era la primera estación. El corazón se encogió un poquito para ensancharse al llegar a Calama con tanto árbol y bastante vegetación ya que parece un oasis en medio del desierto.” Hna. Asunción Alvarez.

Llegaron a Calama el tres de Diciembre de 1954, año Mariano. Los primeros  que recibieron en Calama a las religiosas fueron los integrantes de la firma Abaroa, quienes les proporcionaron albergue, les esperaba el párroco de Calama Andrés Bilbao, junto a otras personas, la gente las recibió con mucha alegría y entusiasmo.

            El padre Andrés Bilbao, miembro de la institución misionera, Obra Sacerdotal Hispanoamericana, logró que las Misioneras Dominicas del Rosario vinieran Calama y aceptasen la hermosa obra del apostolado que él soñaba. oriento como obra suya soñada y queridísima, los primeros y difíciles pasos del colegio, siendo, incluso, profesor de varias asignaturas durante los primeros meses de su fundación.

Era una necesidad crear en Calama un colegio para señoritas. Tuvo la visión suficiente para auscultar el futuro y comprender que el nacimiento sería pobre y humilde, pero con los años harían grande al plantel y al mismo tiempo le daría prestigio no sólo a Calama, sino que a toda la Provincia El Loa.

 

  

 

 
Colegio Nuestra Señora Guadalupe de Ayquina.