Nuestros Benefactores
Martes, 10 de Octubre de 2006 23:15

          

          El padre Andrés Bilbao, miembro de la institución misionera, Obra Sacerdotal Hispanoamericana, logró que las Misioneras Domínicas del Rosario vinieran Calama y aceptasen la hermosa obra del apostolado que él soñaba. orientó como obra suya soñada y queridísima, los primeros y difíciles pasos del colegio, siendo, incluso, profesor de varias asignaturas durante los primeros meses de su fundación.
           Era una necesidad crear en Calama un Colegio para señoritas. Tuvo la visión suficiente para auscultar el futuro y comprender que el nacimiento sería pobre y humilde, pero con los años harían grande al plantel y al mismo tiempo le daría prestigio no sólo a Calama, sino que a toda la Provincia El Loa.

           Don Juan de Abaroa Rodríguez, distinguido vecino de la localidad de aquella época y benefactor del colegio, se destacó por un gran gesto de generosidad al donar este terreno a la Congregación de las Hermanas Misioneras Dominicas del Rosario. 

           El comienzo fue duro, la tarea de iniciar un colegio fue difícil pero iniciaron la obra y las Misioneras Dominicas, fueron a visitar al gerente general, el señor Charles Brinkerhoff, para solicitar ayuda, él las recibió pero les advirtió sobre las dificultades que se presentaban en esta región para la construcción, por lo que sería difícil iniciar las clases en marzo de 1955. 
           Las obras no avanzaban con la prontitud que debían por falta de materiales de construcción. 
           El 20 de enero de 1955 visita la obra el gerente general Sr. Brinkerhoff con otros ingenieros y ese mismo día envían camiones cargados con madera, cemento, hierros de construcción, calaminas, etc. con que se logro avanzar más, pero no tanto como para terminar la obra en los primeros días de Marzo.

            Mientras tanto el Párroco Andrés Bilbao junto a la juventud femenina de la Acción Católica  y Señoras con gran aprecio a las hermanas misioneras, también prestaban colaboración. Recordamos con gratitud a Doña Alejandrina Olivares, Sra. Ester Miranda, don Carlos Ossa, a los abnegados padres de familia,  quienes recorrían Calama puerta a puerta para solicitar ayuda y así finalizar la obra y habilitar el establecimiento.

 

 
Colegio Nuestra Señora Guadalupe de Ayquina.